dimecres, 29 d’abril de 2009

Vanilla sky

http://www.iraqbodycount.org/ Al entrar en esta página sentí escalofríos. Una Web que se dedica a contabilizar cuántas personas han muerto hoy, y ayer, y antes de ayer, y mañana… en Iraq. A mí está manera de contar muertos, cómo si de moscas se tratara, me hace replantearme cosas. Parece como si allí la vida no tuviera valor, y no solo por su parte, también por la nuestra, que vivimos indiferentes a cuánto allí acontece. En Iraq la situación está muy mal, también en Sri Lanka, donde han muerto ya 6.500 personas y más de 100.000 se encuentran desplazadas, o en México, donde la gripe porcina golpea con fuerza; todo esto, sin embargo, no parece perturbarnos el sueño.

Preocuparse por todo lo que ocurre fuera sería un sin vivir, de acuerdo, pero creo que no es malo de vez en cuando levantar un poco la vista y ver lo que pasa. Hay gente que piensa que la felicidad está en la ignorancia, pero mi opinión es que el saber te hace libre. Y aunque no puedas serlo en tus actos, al menos lo serás en tus pensamientos. Pienso en una manifestación la semana pasada en Afganistán, en la que cerca de 300 mujeres marcharon, desafiantes, para exigir la igualdad de derechos, mientras otras mil personas las acorralaban, escupiéndoles y tirándoles piedras a la par que las llamaban “putas”.

Quizás su conciencia de que lo que reivindican es de justicia las llevó a exigir lo que les corresponde. Y consiguieron lo que reclamaban o al menos en parte. El presidente de Afganistán Hamid karzai prometió el lunes cambiar una ley que ha provocado una protesta internacional después de ser firmada el mes pasado. Dicha ley, calificada de “repugnante” por Obama, permitía la violación marital, pues el marido podía demandar sexo con su mujer cada cuatro días, a menos que ella estuviera enferma o tuviera dolor post- coito; sí, seguro que iban a respetar eso.

Y mientras las dan, las toman. En Pakistán, los talibanes azotaron a una adolescente la semana pasada frente a una multitud mientras dos hombres restregaban su cara por la tierra. El “crimen” de la chica fue salir sola fuera de casa. Pero no penséis que todos los de allí están locos, se trata normalmente de integristas que ni respetan a la mujer ni la vida en sí misma. Tampoco podría horrorizarnos algo que al fin y al cabo también se hace en España, aunque aquí la sociedad lo rechaza; me refiero a la violencia de género.

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